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martes, 29 de septiembre de 2015

RAY DONOVAN Tercera Temporada


Showtime, 2015
Creada por Ann Biderman

Nota: 7

¡Cuánto ha cambiado esta serie en un año! Parece que los guionistas se han puesto las pilas y han reformulado el estilo narrativo, que aunque sigue los mismos pasos que temporadas anteriores, nos deja ver lo que buscábamos cuando elegimos ver esta serie por delante de otras y que sólo nos habían ofrecido con pequeñas pinceladas años atrás. Elegimos Ray Donovan en un principio, cuando sabíamos más bien poco sobre la trama, porque queríamos disfrutar con esa visión del solucionador de problemas, esa mezcla perfecta que nos prometían entre el Señor Lobo y Vic Mackey. Y sólo nos la mostraron en el piloto y en una serie de tramas sin sentido que vinieron a continuación y que no eran más que simple relleno para hacer más llevaderos los capítulos. Hasta esta temporada que, gracias al guión, hemos podido disfrutar del Ray que andábamos buscando.

 Que nadie se engañe a estas alturas. Éste es un drama familiar, con algo de ficción podríamos decir, pero familiar. Las tramas importantes son las que envuelven a la familia y cuantos más miembros estén envueltos en ella, mejor. Arrancamos con Terry en prisión, nunca debió llegar a ese punto, no debió hacer caso a Mickey, pero los actos tienen sus consecuencias y lo está empezando a pasar mal a cuenta de las peleas con los arios. Bunchy sigue hundido, sin esperanzas de arreglar ese problema que arrastra desde la niñez y que le impide tener una vida social normal. Abby ha dejado las cosas claras en casa, mientras su marido no sea sincero se queda fuera, y aunque quiere tenerlo de vuelta hace todo lo posible por mantenerse firme. Conor, por el bien de la serie, ha tenido una presencia casi nula esta temporada, mientras que el peso de los hijos ha caído sobre Bridget, que ha sido una de las grandes sorpresas con una actuación brillante dentro de una trama un tanto cuestionable (el profesor de matemáticas menos inteligente de la historia).

Y después tenemos a Mickey Donovan, peso pesado de la serie, interpretado de maravilla por Jon Voight, quien probablemente sea el personaje más destructivo de la actualidad televisiva. Todo lo que pasa por la cabeza del abuelo de la familia tiene opción de acabar en muerte pero eso no le frena a la hora de proponerlo como negocio serio a su familia y omitir los riesgos. Este año tocaba el proxenetismo con venta de cocaína incluida y para más señas, con la mafia armenia incluida, buscando llevarse el cincuenta por ciento del pastel. Mickey sigue creyendo que puede con todo y eso siempre involucra a alguno de sus hijos que, en lo que entendemos como la parte de ficción de la serie, siguen confiando en él y cayendo uno tras otro. Al finalizar la temporada parece que ya todos han aprendido.

Y por fin tenemos al protagonista, a Ray, a un Liev Schreiber más plano y vacío que nunca. Un papel principal que nunca pasará a la historia de la televisión, y es que no tiene absolutamente nada. La antítesis de Tony Soprano. Y eso no impide que tanto en Emmys como en Globos de Oro esté año tras año nominado, sabiendo que jamás se llevará uno, simplemente por ser un actor respetado del cine que ha dado el paso a la televisión y que ha sido totalmente desaprovechado. Algo así como las nominaciones a Matt LeBlanc en comedia por Episodes. Voight ya se llevó un Globo a mejor secundario hace dos años, ahora pedimos la nominación para la gran revelación del año, un actor capaz de hacer grandes papeles cómicos como dramáticos, Eddie Marsan (Terry).

A parte de su gran labor interpretativa, ha sido la evolución de este personaje lo que más nos ha gustado de la temporada. Como afronta su enfermedad, primero con miedo y después con la ayuda de Abby formando ese gran equipo indispensable para la familia. Al igual que Bunchy, ahora Brendan, que por fin parece haber encontrado su camino.


Por otro lado, entre las novedades de este año, tenemos al gran Ian McShane como Andrew Finney, un millonario algo turbio que contrata a Ray y nos ofrece la excusa perfecta para disfrutar de su trabajo. También tenemos a Katie Holmes, interpretando a su hija, y tratando de convencernos de que es una femme fatale, algo de lo que está bastante lejos. La familia Finney ha sido el trampolín perfecto para poder disfrutar por fin de esta serie que volverá el verano de 2016 para una cuarta temporada.



Lo mejor: Eddie Marsan y ver a Ray en todo su esplendor.

Lo peor: ¿Puede seguir funcionando esta serie?

miércoles, 5 de noviembre de 2014

RAY DONOVAN Segunda Temporada















Nota: 5

La verdad que es una pena. Es una pena que una serie con tantísimo potencial nos haya dado una segunda temporada tan vacía de emociones. No digo que la primera fuera una obra maestra, pero nos abrían las puertas a esta familia tan compleja como son los Donovan y a un mundo, el de Ray, que aunque ya lo hayamos visto de mejor o peor manera tanto en el mundo del cine como en la televisión, siempre se hace atractivo.


Para quien no lo sepa, Ray Donovan (Liev Schreiber) es un solucionador de problemas, una especie de Sr. Lobo pero con la violencia como principal arma. Dirige su empresa, es padre de familia, tiene tres hermanos con los que comparte un oscuro pasado y un padre desastroso, que resulta ser la verdadera estrella de la serie, Mickey Donovan (Jon Voight). Y es que si la temporada pasada éste se llevo un merecido Globo de Oro (por encima de los no menos merecidos Aaron Paul y Corey Stoll), este año han tratado de explotar su personaje al máximo, dejando a la serie cojeando de varias patas. Pero vamos por partes.

Atención, posibles Spoilers.


Pues bien, el gran fallo de la serie que ya se notaba en la primera pero en esta ha sido la confirmación, es el hecho de que no vemos lo que nos querían vender en un principio. ¿Dónde está ese solucionador de problemas? Sólo veo a un tipo hasta el cuello de problemas en los que se ha metido el solito intentando proteger a su familia y para ello pone a todo su equipo de niñeras. Vale que en el piloto nos dejaran ver un poco su modus operandi pero hasta ahora poco más hemos visto, algún trabajo con el actor, cuatro visitas a los abogados y poco más. ¿Cómo estos abogados pueden pagar tanto dinero a Ray por no hacer prácticamente nada? 

Cuanto más conocemos a Ray más nos damos cuenta que en el fondo es un asesino sin escrúpulos, un infiel nato a su mujer sin mostrar el mínimo arrepentimiento, y sin embargo, se enamora de una periodista. Son cosas, detalles, que no nos cuadran en la historia que nos quieren contar. Ray es capaz de ir a prisión, de tirar todo por lo que ha luchado con tal de mantener la seguridad de una persona que claramente lo ha utilizado.

Y luego está la familia, Abby Donovan con un claro síndrome de Carmela Soprano, es decir, darte cuenta en plena madurez de tu matrimonio que tu marido no es como creías en un principio y que no te gusta lo que ves a diario. Eso sí, Paula Malcomson (Deadwood), como ya nos tiene acostumbrados hace un gran papel, al igual que su hija en la serie, no puedo decir lo mismo del niño. Por otra parte están los hermanos de Ray: Terry, Buchy y Darryl; geniales, que al final resultan ser las tramas que más nos marcan de la serie y lo que más queremos ver. Y es que lo mejor de esta temporada ha sido esa entrañable reunión familiar por el cumpleaños de Conor en el 2x07 y los dos últimos capítulos, cuando más veíamos evolucionar a la familia al completo.

En cuanto a las nuevas incorporaciones, destacan dos personajes por encima del resto; Hank Azaria, acostumbrados a verlo en papeles cómicos, como el próximo director del FBI Ed Cochram y el gran Wendell Pierce, un actor que con dos series ha creado dos de los personajes más importantes y entrañables de la historia de la televisión1, y que, sin embargo, aquí ha estado totalmente desaprovechado, como un agente de la condicional adicto al juego y corrupto por necesidad. Quien más ha llamado mi atención ha sido Shorty (Steph DuVall) con este personaje anciano, adicto y enfermo, quien nunca será galardonado con un premio pero que bien podría serlo. Y es que una de las cosas que más pueden molestar es lo desaprovechado de un gran reparto.


Y es que son tantas las cosas que han llamado mi atención en esta temporada… Una sobre todo, repetida tanto en el 2x01 cómo en el final. Y es que nos encontramos a Mickey hablando con un delfín y un caballo. ¿¡Qué es esto!? La primera vez lo entendí como el sueño de un hombre mayor; “Ya no eres el capitán, Mick” pero viéndolo en las carreras y como esto influye en la historia me da que pensar que los guionistas se han  quedado sin recursos narrativos para hacer que la historia crezca, y eso ya son palabras mayores. ¿Y qué hay de las historias de relleno? Como el tema sexual de Ray con Deb y su novio, que ni nos interesa ni tiene ningún sentido para la historia, por no decir el poco sentido que tiene en sí mismo.


Showtime lanzó la serie en cuanto comenzó la octava, y última, temporada de Dexter, tratando de atraer a sus fans. Y la verdad, esta se acerca más a las últimas que a las primeras temporadas de nuestro querido asesino en serie. Y es que si en algo es experta la cadena es en destruir todo el potencial de las primeras temporadas de sus series, como es el caso de las nombradas, Homeland o Californication. ¿Pasará lo mismo con Shameless?


Lo mejor: Si no la tomas en serio puede ser una serie entretenida. Y algunas interpretaciones.

Lo peor: Está muy desaprovechado todo su potencial.

1. Estos personajes son Bunk Moreland y Antoine Batiste, de The Wire y Treme respectivamente.