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viernes, 5 de agosto de 2016

¿POR QUÉ NOS GUSTAN TANTO LOS REINICIOS?

LA GENIALIDAD DEL FINAL DE MAD MEN

En la última temporada de The Good Wife uno estaba ya un poco cansado de las idas y venidas de los protagonistas, entrando y saliendo de los bufetes, cambiando las siglas de la puerta sin parar. Era el método que usaban los guionistas para mantener a todos los personajes en la trama y que tuviera algo de sentido hacerlo (llegó a ser una parodia en sí misma y los mismos personajes bromeaban sobre ello). Sin embargo ninguna de esas fusiones o nuevos comienzos sería como aquella vez en que Cary y Alicia decidieron empezar una compañía juntos.

Con Mad Men pasa algo parecido durante la últimas temporadas, pero aquí hay un guión mucho mejor elaborado. Cada vez que Don Draper y compañía cambian el nombre a Sterling-Cooper, se fusionan o, incluso, forman una empresa menor, lo veíamos como un nuevo comienzo y siempre nos invadía el entusiasmo y la emoción que tan bien transmitían Roger, Don, Peggy, etc. gracias a unas magníficas interpretaciones y a un guión excelente. Pero, ¿qué tienen estos inicios que tanto nos gustan? Tal vez que nos hacen adentrarnos, de una forma mucho más profunda, en las oficinas y no en los despachos individuales, y respirar así el ambiente que allí se vive, hasta sentirnos parte de ella como un trabajador más. En ese momento no son importantes las tramas personales de cada protagonista, un reinicio quiere decir mejorar y eso hay que hacerlo en equipo, de hecho Don, Pete, Roger o Joan pasan a actuar como un sólo individuo.

Sin embargo algo cambia cuando son absorbidos por McCann. Las reacciones de los protagonistas en su conjunto ante la noticia quedan perfectamente retratadas en unos planos impresionantes, que nos hacen vivir con ellos esos momentos. (Pinchar cada uno para ver en grande).

El miedo inicial por no trabajar para ellos mismos, el intento de escape con un plan maestro, la sorpresa al conocer las verdaderas intenciones de la compañía y, finalmente, la impotencia de no saber transmitir a sus empleados la alegría que supone el cambio de aires. Todo esto transcurre en el episodio 11 ‘Time & Life; lo que ocurre en el siguiente ‘Lost Horizon’ no es un comienzo más, es el principio del fin, y a cada protagonista le afecta de una manera diferente la llegada a McCann. Cada uno pasa por una emoción diferente ante esta nueva aventura, como si de las cinco etapas del duelo se tratara.

1. Roger se resiste ante lo inevitable. Se siente, a su modo, responsable de lo ocurrido con SC&P. No se entusiasma con el cambio. Él reinaba sobre su imperio y ahora que se ha desvanecido pasa a ser un simple capitán. NEGACIÓN.

2. Peggy quiere que en la nueva empresa se tengan en cuenta sus méritos y su posición, pero se encuentra con que, prácticamente, ni contaban con ella. Gracias a Roger recibe una clase de madurez instantánea que le hace poner los pies en la tierra y demostrar a quien haga falta lo que ella vale. ENFADO.

3.  Joan, que se había ganado el gran respeto de su agencia, se topa con el machismo imperante en la época. Ella ya sabe cómo funciona el mundo pero no puede tolerar que se juegue con ella en su empresa. Es el fin de esta vida para ella. No es su lugar porque sigue sin ser el momento en que una mujer tenga un cargo de responsabilidad en una gran compañía americana. NEGOCIACIÓN.

4. Don se da de bruces con la realidad. Esto se ve reflejado a la perfección cuando entra en la sala de reuniones con los directores creativos y se da cuenta que no es él, como siempre, el foco de atención. Éste ya no es su sitio, tiene que salir de ahí y buscar un nuevo horizonte. DOLOR EMOCIONAL.

5. Pete consigue lo que siempre ha perseguido. Nos guste o no, su trabajo es intachable y saben valorárselo. Ha encontrado, por fin, su camino en la vida. ACEPTACIÓN.

Recuerda al primer día en la universidad, a la que vas con gente que ya conoces, pero nada más llegar te separas, no conoces el entorno y pronto te das cuenta que has pasado de ser uno más a un simple número. Cada uno elige su camino. Tras esto, indiscutiblemente, demandábamos un final individual. Pero quería hacer hincapié en el final que engloba la esencia de la serie, que hacía que nos sintiésemos parte de la oficina.

Empecé Mad Men cuando arrancaba su segunda temporada y, como a muchos, me costó en sus inicios. Supongo que tenía una idea equivocada de cómo debía desenvolverse la serie, quería conocer a toda costa a Don Draper y se me hacía muy lento las pocas capas que nos dejaban ver. Es por ello que la dejé aparcada, al finalizar esa segunda temporada, esperando el momento adecuado para volver a retomarla. Ese momento llegó hace un año exacto y reconozco que he disfrutado como muy pocas veces lo he hecho con una serie.

sábado, 2 de abril de 2016

THE PATH (Piloto)

Aunque a primera vista nos recuerde, irremediablemente, a The Leftlovers, esta serie dista mucho de la gran sorpresa de HBO. Tiene un punto fuerte en común, como es el retrato cercano de una secta, pero en esta ocasión nos adentramos en una mucho más verosímil, como tantas otras que hemos podido ver en muchas películas, con personajes reales, sin ciencia ficción de por medio pero con un halo de misterio a su alrededor. El piloto arranca con las consecuencias de un desastre natural, donde algunas personas están necesitadas de ayuda y, como ángeles caídos del cielo llegan tres furgonetas con voluntarios del Meyerismo dispuestos a ayudar a quien lo necesite y llevárselos con ellos. Todo esto lo vemos desde los ojos de una desesperada Mary (Emma Greenwell, Mandy en Shameless) que ve en Cal Roberts a un salvador, que dirige a su equipo para que todos los necesitados estén protegidos.


Poco después descubrimos que es el propio Cal el jefe visible de esta organización o secta, creada por el mismo Meyer, que descansa en Perú mientras se centra en terminar los libros que permitirán a sus seguidores alcanzar la paz interior y olvidar todas sus preocupaciones, miedos o recuerdos trágicos. Asistimos a los primeros días de estas personas rescatadas, en una urbanización controlada por la secta, y vemos como viven sus integrantes esta fe, desde clases de yoga hasta testimonios públicos para afrontar los miedos.


En medio de toda esta gente nos presentan a una familia que lleva años metida y que ha subido varios escalones (como ellos lo llaman) de su fe. Ellos son el matrimonio Lane, interpretados por Michelle Monaghan (True Detective) y Aaron Paul (Breaking Bad), en el que él, Eddie, empieza a cuestionarse todo lo que está a su alrededor. El piloto sirve para adentrarnos en ese mundo y a modo de presentación de personajes pero no crea grandes misterios, ni nos provoca serias dudas sobre esta secta, es más, nos aclara más o menos de una forma evidente como son las cosas en realidad, por lo que aparentemente no parece una serie que vaya a engancharnos en exceso. Por otro lado, la buena caracterización de los actores y actrices, en especial la de Hugh Dancy (Hannibal), nos hace querer conocer más sobre ellos y es por lo que seguiremos viendo esta serie.

La serie creada por Jessica Goldberg para Hulu cuenta con 10 capítulos en su primera, y de momento única, temporada.

Conclusión: Veremos temporada completa.

jueves, 14 de enero de 2016

BILLIONS (Piloto)

Billions es una lucha de egos. Una lucha entre Chuck Rhoades, fiscal general de los EE.UU., implacable en su lucha contra el fraude fiscal, y Bobby “Axe” Axelrod, un multimillonario que cae bien a todo el mundo por sus obras de caridad, único superviviente de su empresa tras los ataques del 11S que está gastando más de lo normal y ha de ser investigado. Para más inri, la mujer de Rhoades, Wendy, es la psicóloga encargada de motivar a la plantilla de la empresa de Axe.

Estamos ante un drama que funciona, porque el argumento tiene peso y nos atrae. No es una serie policial, tampoco una serie de abogados al uso. Es una serie en la que no hay buenos y malos. De hecho es fácil que empalicemos más con Axe, aún sabiendo que está metido en negocios turbios, que parte con ventaja en sus jugadas en la bolsa al más puro estilo de El lobo de Wall Street pero que es padre de familia, ayuda a sus vecinos de toda la vida o paga los estudios de los hijos de sus exsocios. Así que quien debería ser el bueno en esta historia, Rhoades, posiblemente sea visto como el villano que quiere terminar con la buena vida de Axe. También nos atrae porque, aunque el fraude fiscal es un problema histórico, está muy en boca de todos en la actualidad y nos gusta mucho que nos cuenten las dos partes de éste, pero no sólo las finalidades sino todo el entramado que tienen unos y otros para cometer este fraude o para tratar de detenerlo.

Sí, la trama nos llama, pero gran parte de la culpa de que queramos ver más de esta serie la tienen los actores. Paul Giamatti (John Adams, Entre copas) es un actor al que conocemos como secundario de lujo en Hollywood y crea un personaje, Rhoades, al que no nos gustaría enfadar. Al otro lado se encuentra Damian Lewis (Brody en Homeland) que nos atrapa desde el principio y del que queremos saber más, desde como hizo su fortuna a como intentará salirse con la suya, pasando por todas las jugarretas que debe hacer para hacerse un poco más rico cada día. Por la función también pasan actores de la talla de Maggie Siff (Tara en Sons of Anarchy) o David Costabile (Gale en Breaking Bad). Pero no nos engañemos, no estamos ante una gran serie (o no lo parece), pero sí ante una que nos proporcionará interés y entretenimiento, así que hay que tenerla en cuenta. Creada por Showtime cuenta con 12 episodios en su primera temporada.


Conclusión: Veremos (cuando podamos) la temporada completa.

martes, 10 de noviembre de 2015

Crítica LA GRAN BELLEZA



Italia, 2013

Escrita por Paolo Sorrentino y Umberto Contarello
Dirigida por Paolo Sorrentino


Nota: 8’5


Ésta es una cinta que entra muy bien por los ojos, puede gustarte más o menos, pero tiene una fotografía tan exquisita y tan bien cuidada que seguro disfrutarás cada escena. La vi hace un año y me quedé con las ganas de escribir sobre ella. Así que tras un segundo revisionado, con el que ha ganado puntos, os comento por qué me ha llamado la atención esta película.

La Gran Belleza nos muestra desde un principio la parte noble de Roma, con la excusa de unos turistas visitando una plaza, asistimos a algunos de los espacios más bonitos de la capital e, incluso, de Europa. Lejos quedan las localizaciones que recientemente hemos visto en la serie Roma Criminal. Acto seguido acudimos a una fiesta exclusiva, donde se mueven todo tipo de personajes, a los que conoceremos más adelante pero que nos dejan ver rastros de su personalidad. Estamos en un cumpleaños, el del mismísimo Jep Gambardella, a quien pronto nos presentan como es debido, ya que se trata del protagonista de esta historia.


Jep, Toni Servillo en uno de los mejores papeles vistos en los últimos años, es un escritor que vive del éxito de su primera y única novela escrita cuarenta años antes. Trabaja como periodista para un importante periódico pero su máxima en la vida es salir todas las noches, acudir a todas las fiestas y rodearse de mujeres guapas. Se siente casi parte de la aristocracia de la capital italiana. Por otro lado, y a diferencia de algunos de sus amigos, se sabe culto y con un gusto especial. Tiene un ojo diferente al resto para fijarse en los pequeños detalles que hacen bellas las cosas simples. Pero de pronto, tras cumplir los sesenta y cinco años, empieza a darse cuenta que su vida y la de quienes le rodean es una mentira.

Es una mentira porque está vacía. Vacía de sentimientos, de experiencias. Acude a performances falsas, de arte nulo, de pseudoartistas de monólogo escrito que quieren que su nombre aparezca en la presa. Tiene sexo pero no llega a disfrutar más allá del momento, anhelando siempre su primer amor. Las conversaciones con sus amigos no pasan del mero chismorreo. Y mientras se han llamar intelectuales. Estamos ante una película en la que hay que dejarse llevar, dejar que fluyan las imágenes ante nuestros ojos, disfrutarlas (y es que hay escenas únicas e irrepetibles) y que la revelación del gran Jep Gambardella nos haga, incluso, tener lástima por él.


Paolo Sorrentino es ya un director consagrado. Esta cinta ganó el Oscar a la mejor película extranjera en 2013, antes ya dirigió otros éxitos como Il Divo (2008) o Un lugar donde quedarse (2011), y próximamente estrenará Youth (La Juventud) con Michael Caine y Harvey Keitel que está recibiendo muy buenas críticas, al igual que en 2016 se espera que estrena la miniserie The Young Pope de HBO. Especial atención, a parte de la ya mencionada fotografía, a la banda sonora, con unos acordes que se quedarán grabados en nuestra memoria.

Lo mejor: Entra por los ojos como ninguna.

Lo peor: Que nos deja con ganas de saber más sobre la vida de Jep.

martes, 15 de septiembre de 2015

Crítica LA VISITA

EE.UU. 2015
Escrita y dirigida por M. Night Shyamalan

Nota: 7’5


No estamos ante una cinta inteligente como pudieron ser sus primeras obras pero sí ante una muy efectiva. Y es que si queríamos pasar un mal rato lo vamos a pasar, y de regalo unas cuantas risas, porque esos guiños simpáticos que veíamos en el trailer se convierten en un humor negro muy fresco que nos ha hecho pasar un muy buen rato. Para rematar; un giro de guión marca de la casa, que he de admitir, no intuí en ningún momento, para sorpresa de mis compañeros de cine. M. Night Shyamalan ha vuelto a hacer una película decente, y eso hay que celebrarlo.

La trama es más bien sencilla, y por eso queríamos distanciarla de sus otras películas como El Sexto Sentido o Señales; dos hermanos, Becca y Tyler, se van a pasar una semana a casa de sus abuelos a quienes no conocen por una discusión años atrás de su madre con éstos. Todo transcurre con normalidad hasta que su abuelo les advierte que a partir de las nueve y media no se puede salir de la habitación y, por supuesto, a esa hora empiezan a oír ruidos extraños en su casa que proceden de una conducta muy rara de su abuela.


Esta conducta aumenta en rareza según avanzan los días y no sólo en ella, sino que su abuelo también parece esconder algo. Lo que en un principio parecían unas vacaciones encantadoras para conocer a sus abuelos se convierte en una semana horrible en la que cada noche es un reto y cada día hay algo que descubrir para intentar entender este comportamiento.

Una de las grandes hazañas conseguidas por Shyamalan en esta película es que está rodada de manera que en todo momento, lo que vemos, es grabado por alguna de las cámaras de Becca, que trata de hacer un documental familiar. Y es que no estamos ante la primera cinta que lo intenta pero sí ante una que consigue que esas grabaciones parezcan realistas y no muy forzadas como podrían ser los casos de Monstruoso o Project X, y que tan bien funcionó en la mítica El proyecto de la bruja de Blair (1999).



Pero los verdaderos protagonistas de la película son las dos parejas. Por un lado, la formada por Olivia DeJonge y Ed Oxenbould, es decir Becca y Tyler, unos actores desconocidos que han llamado nuestra atención por las dotes interpretativas de ella y por el humor de él, que cualquier niño no sería capaz de conseguir. Estamos ante una cinta que utiliza de una manera espléndida el humor para relajar las tensiones que nos produce su parte de thriller y terror, y eso es en gran parte gracias a este niño. Por el otro lado tenemos a los abuelos, los actores Peter McRobbie y Deanna Dunagan, que asumen toda la tensión y que nos regalan algunos momentos de auténtico humor negro.

Es una gran película que desde aquí recomendamos pero no podemos olvidar que estamos ante el director de El Sexto Sentido (1999), El Protegido (2000) o El Bosque (2004) y es por ello que no sorprende si le pedimos un grado mayor de imaginación para la próxima, aunque nos alegramos de que vuelva a su senda tras los fracasos de los últimos años.

Lo mejor: Consigue dar miedo y que pases un buen rato.

Lo peor: Tras el giro de guión el desenlace es muy rápido e intenso.

martes, 1 de septiembre de 2015

THE KILLING Cuarta Temporada



Netflix, 2014

Creada por Veena Sud


Nota: 7



Tenemos que estar agradecidos a que Netflix decidiera rescatar esta serie. Las cosas no podían haber ido peor en aquella tercera temporada que AMC canceló en un principio para renovar después. Una serie entretenida había caído al pozo y sus productores la habían dejado tirada. Pero llegó Netflix y la rescató, y no sólo eso sino que le ha dado un final más que digno y una corta pero eficiente temporada que vuelve a subir el nivel de esta serie.

La premisa estaba muy caliente ya que teníamos a Linden que acababa de realizar el mayor error de su vida, matar a Skinner, y a Holder ejerciendo de fiel compañero, ese que siempre fue aunque no siempre lo pareció. Por otro lado nos presentaban el caso de la temporada, todos los miembros de una familia de alto nivel aparecían muertos en su casa, salvo su hijo varón, que se encontraba sin sentido con una herida superficial de bala en la cabeza. Para darle más jugo las armas no coincidían entre las heridas del chico y las de su familia.


Estamos ante una temporada de seis capítulos por lo que desde un principio sabemos que la forma procedimental “marca de la casa” de esta serie no va a ser el eje fundamental en esta ocasión. Quien haya visto alguna temporada anterior sabe de lo que hablamos: darnos una infinidad de pistas falsas intentando que a cada cierre de episodio sospechemos de la culpabilidad de un personaje diferente. Aquí, por supuesto, existe ese baile de nombres pero en una lista mucho más reducida que nos hace saber en que círculo hallar al culpable.

Kyle Stansbury despierta en el hospital en estado de amnesia y lo último que recuerda es estar en su academia militar, y eso allí donde lo mandan después de quedarse huérfano. Así nos presentan al resto de nuevos personajes; Margaret O`Neall, la jefa de la academia, (una gran Joan Allen) y dos compañeros de Kyle que nos hacen sospechar de ellos desde el principio, Knof y Fielding. Mientras avanza la temporada descubrimos que esta academia es más importante de lo que parece en la resolución del caso y alberga grandes secretos que no deben ser descubiertos.

Por el otro lado tenemos la investigación paralela que lleva Reddick, excompañero de Holder, para esclarecer lo sucedido en la desaparición de Skinner, influenciado por el énfasis que pone la familia de éste. Este caso nos recuerda al que llevó Hank en la última temporada de Breaking Bad, teniendo a su enemigo en casa. Además las pistas que va dejando Linden son cuanto menos claras.

Estas dos tramas interesantes nos hacen volver a disfrutar de la pareja de detectives en estado puro, con sus vidas privadas tambaleándose (el hijo de Linden lo ha pasado muy mal en la vida, pobre chaval). Pero en el trabajo hacen buen equipo, y es que esta relación parece casi la de un matrimonio enfadado carente de tensión sexual, aunque lo atractivo aquí es ver como intentan resolver un caso tratando de tapar el otro. La resolución del caso avanza a trompicones con, tal vez, exceso de drama por parte de los integrantes de la academia militar, pero nos deja un buen sabor de boca. En cuanto al final propio de la serie, que no desvelaremos, nos dejó con la boca abierta. Y es que hay cosas que por mucho que las busques no funcionan y lo que se intenta ahí es algo que costará al espectador dar su visto bueno.

Lo mejor: Un final digno para esta serie.

Lo peor: Si en una serie no hay tensión sexual entre los protagonistas, no la fuerces.

lunes, 27 de julio de 2015

Critica DEL REVÉS (INSIDE OUT)


EE.UU. 2015

Escrita por Michael Arndt
Dirigida por Pete Docter y Ronaldo Del Carmen

Nota: 9

Pixar lo ha vuelto a lograr. Llevábamos desde que Toy Story 3 viera la luz (Septiembre de 2010) esperando otra gran cinta de la factoría y nos ha sobrepasado, ha resultado mucho mejor de lo que podíamos esperar. Algún día querremos hacer un ranking ordenando las 15 películas de la firma y nos supondrá un quebradero de cabeza para elegir el Top 5 entre las ya mencionadas, Up, WallE y Buscando a Nemo. Estamos ante una película que rebosa imaginación en el planteamiento y en todo el detallismo que posee, con unos personajes únicos que entran directamente en nuestro cajón de grandes personajes como si deseáramos haberlos conocido en nuestra infancia para disfrutarlos aún más, aunque no nos engañemos, ningún niño la va a disfrutar como un adulto, no de la misma manera.

La película nos sumerge en dos realidades diferentes, por un lado tenemos a Riley, una niña que ha crecido en Minnesota, que vive feliz con sus padres y que le encanta jugar al hockey con sus amigas. Por otro lado está el interior de la cabeza de Riley, donde sus emociones tienen un papel fundamental, ya que tratan de guiar a nuestra protagonista hacia la felicidad. Este equipo está liderado por Alegría, y también cuenta con Tristeza, Miedo, Ira y Asco.


Un día Riley se muda a San Francisco, y algo dentro de sí cambia. Tristeza empieza a actuar por su cuenta, un poco por instinto, y afecta al orden que había creado Alegría, lo cual hace que ambas salgan despedidas por accidente de la “sala de control” y sean las otras emociones las que deben controlar a Riley en este período tan importante para ella. Mientras Alegría y Felicidad, verdaderas protagonistas de la película, viajan por el universo creado a raíz de los recuerdos de la niña tratando de regresar a esa sala, ya que observan que la vida de Riley se está tambaleando al faltar ellas.

Es ese universo, y el detallismo que guarda dentro de sí, la gran sorpresa de la película, un desbordamiento de imaginación, donde cabe todo lo que ha pasado por la cabeza de la niña, desde el chico de sus sueños hasta su amigo imaginario, pasando por un sinfín de recuerdos, la mayoría alegres, que su mente va almacenando pero también destruyendo poco a poco. Este descubrimiento del mundo por parte de Alegría y Tristeza, que antes sólo podían ver desde las alturas es un viaje maravilloso hacia esta imaginaria visión de la mente humana que nos ha hecho pasar grandes momentos de diversión, carcajadas, tensión y alguna que otra lágrima.


Como ya hemos remarcado, la imaginación es un eje fundamental en la cinta y en el universo Pixar, pero hay algo que crea cierta alarma: y es que de los próximos seis estrenos que tiene planeados la factoría cinco son secuelas entre las que destacan (manos a la cabeza de los fans) Los Increíbles 2 o Buscando a Dory. Por supuesto estamos seguros de que sabrán hacer grandes cintas y que sólo las hacen porque realmente creen en el producto y no por vender más peluches como ocurre con las cintas de Cars. Y hablando del tema… el merchandising que va a tener detrás esta cinta va a inflar aún más los bolsillos de los productores. ¡Yo quiero ya mi peluche/taza/muñeco de Bing Bong!

Lo mejor: Ese universo único.


Lo peor: El estilo de viaje que hace la protagonista (Alegría) dentro de la parte desconocida de su propio universo nos recuerda al vivido en Rompe Ralph, también de Disney (no de Pixar). Ese descubrimiento por accidente nos resulta conocido aunque éste es infinitamente mejor que el de las máquinas recreativas.