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martes, 3 de febrero de 2015

BACKSTROM (Piloto)


La nueva comedia de FOX llegaba el pasado día 22 con un estreno más o menos esperado por suponer el regreso como protagonista a una serie de Rainn Wilson tras nueve años interpretando a Dwight Schrute en The Office. Y hasta aquí. La serie, o por lo menos el piloto, es un despropósito que tira de topicazos y que nos trae a nuestro querido actor como un detective. Vaya sorpresa. Nadie se lo esperaba.

Wilson es el det. Backstrom, un policía dejado, al borde del ataque cardíaco, fumador, bebedor, anti-higiénico,… una especie de Torrente americano, que increíblemente tiene un buen puesto de trabajo y es que lo suyo se le da muy bien. Básicamente su trabajo consiste en decir todas las tonterías que le vienen a la cabeza y algunas de esas veces acierta con sus averiguaciones y resuelve sus casos.

 
El humor que transmite la serie es un estilo a Brooklyn 99 donde el protagonista es el más cómico de todos y los secundarios a su alrededor simplemente permanecen más serios sin perder del todo un poco de comedia. Entre ellos podemos salvar a Dennis Haysbert, que siempre será el presidente Palmer (24).


La primera temporada cuenta con 13 episodios que, por lo visto, se emitirán aunque la crítica americana le ha dado un duro golpe. Personalmente estamos saturados de las series policíacas y detectivescas, y en el caso de seguir una de ellas deben ser productos innovadores. En 2014 ya pudimos disfrutar de dos de ellas como fueron Happy Valley o True Detective.


Conclusión: No entra en nuestros planes.

miércoles, 14 de enero de 2015

EMPIRE (Piloto)



     Empire es el Ray Donovan negro. Y es que la nueva serie de FOX tiene muchas similitudes con la serie de Showtime. Empezando porque trata sobre una familia disfuncional que ve alterada su, supuestamente, relajada vida por la salida de prisión de la madre después de 17 años, al igual que la serie de Liev Schreiber, porque nos presentan una familia en la que aparentemente todos se llevan bien pero cada uno guarda sus disputas con otro y porque nos quieren vender que nos van a presentar la industria, o el imperio en este caso, del hip-hop en EE.UU. pero ya hemos aprendido la lección y sabemos que la serie acabará centrándose en la guerra familiar que se avecina.

La serie nos muestra a Lucious Lyon (Terrence Howard), el dueño de la productora discográfica Empire a punto de sacar su empresa a bolsa, tratando de decidir cuál de sus tres hijos será el encargado de liderar la compañía el día que él no esté. Para ello están Andre, que lleva todo una vida estudiando para ello, Jamal, pianista homosexual con gran talento para componer por el que siente desprecio y vergüenza; y su favorito, Hakeem, el más joven, cantante y adicto a las chicas y el alcohol.

La madre entra en escena para demandar la parte que le corresponde ya que la empresa se creó gracias al dinero que ella aportó proveniente del tráfico de drogas. Para explicarnos estos inicios complicados nos trasladan al pasado gracias a unos flashbacks no muy elaborados. Como decíamos, con este panorama la serie se dirige hacia una guerra abierta entre los tres hijos por hacerse con el control de la compañía, donde las rencillas familiares jugarán un papel importante y donde, previsiblemente, aprenderemos más bien poco de esta industria musical tan interesante como es el hip-hop, y es que Treme (2010-2013) puso el nivel muy alto.

Conclusión: No entra en nuestros planes inmediatos.

domingo, 4 de enero de 2015

THE KILLING Temporadas 1 y 2



Creador: Veena Sud 
Cadena: AMC, FOX

Nota: 6,5 


The Killing es una serie de televisión, basada en Forbrydelsen, una serie danesa, que se caracteriza por su tira y afloja y la incertidumbre de si seguirá o no emitiéndose, ya que AMC la canceló en dos ocasiones y  fue rescatada por la plataforma Netflix. 

Hoy, hemos querido hacer una revisión de las dos primeras temporadas de esta serie, con la que tenemos una especie de amor-odio, pero que al final nos ha mantenido pendientes las dos temporadas. 

Una noche cualquiera, Rosie Larsen es asesinada, comenzado una investigación de mano de los los detectives Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman)  que se encargarán encontrar al asesino, en una ciudad gris, como es Seattle. Cada capítulo supone una nueva sospecha de algún personaje, alternándolo con la desequilibrada vida de Linden y un compañero, Holder, que hasta el principio de la segunda temporada nos hace dudar de su lealtad. The Killing engancha, y mucho, ya que deseas responder a la famosa pregunta ¿quién mató a Rosie Larsen?, muy al estilo de la ya mítica frase “¿Quién mató a Laura Palmer?” en Twin Peaks, con la que guarda ciertas tramas en común que nos hacen dudar de su originalidad, pero disfrutas con cada nuevo interrogatorio y cada nueva pista. A la vez, nos adentramos en la lucha por conseguir la alcaldía y vivimos la campaña electoral de Darren Richmond, un político que quiere cambiar las cosas en su ciudad y apuesta por una nueva candidatura, junto a sus ayudantes Gwen Eaton (Kristin Lehman) y Jamie Wright (Eric Ladin), y que desde el primer capítulo, debido a que encuentran el cuerpo de la joven en uno de sus coches oficiales de campaña, éstos y el suceso están relacionados, hasta límites inimaginables. 

El problema de la serie es que las dos temporadas se pueden resumir en una simple investigación que a veces puede hacerse hasta pesada, dejando cada capítulo con un nuevo interrogante, que durante la primera temporada hace que quieras ver el siguiente capítulo, pero que cuando sigue con el mismo mecanismo una segunda temporada, pierde credibilidad. Es decir, cada capítulo consiste en tachar un nuevo sospechoso de la lista, de forma tan repetitiva que, cuando ya lo tienes aprendido, sabes que quien te describan como sospechoso al final de un capítulo será inocente en el siguiente.  Pero al final, nos sorprendimos por como terminó la vida de Rosie y quienes fueron los culpables, donde la avaricia y el amor son los verdaderos causantes, además de estar en el lugar y momento inadecuado. 


Otro punto en contra para una serie de detectives puede ser que las tramas que más nos atraían eran las que no estaban relacionadas directamente con el asesinato, como por ejemplo el punto de vista de la familia Larsen tras la tragedia y su intención de superarlo o la candidatura del nuevo aspirante a alcalde. Así como algo que a nuestro parecer últimamente falla mucho en cine y televisión como es la (mala) creación del paso del tiempo (véase 12 Años de Esclavitud). En una serie en la que cada capítulo representa un día de investigación, y este paso no está del todo bien definido y no termina de apreciarse, haciéndonos dudar de si estamos en el día 8 o el 24, por ejemplo. 

Quizás el punto fuerte de The Killing es la capacidad que han tenido, especialmente en la primera temporada, transmitiendo el sufrimiento de unos padres, y a la vez, una la mala actuación policial de Linden, que se comporta bajo un código propio sin atender a razones, como vimos en los primeros capítulos de la primera temporada, teniendo  consecuencias nefastas para sospechosos que finalmente son inocentes, como el caso del profesor de Rosie. 

Con un bajón considerable en la tercera temporada que comentaremos en un futuro cercano, esperamos una cuarta temporada que ponga un punto final digno para esta serie y sus protagonistas. 

Lo mejor: Linder y Holder
Lo peor: el paso del tiempo, el excesivo número de sospechosos