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miércoles, 20 de abril de 2016

BETTER CALL SAUL Segunda Temporada

AMC, 2016
Creada por Vince Gilligan y Peter Gould

Nota: 7


Cuando hicimos la crítica de laprimera temporada dijimos que a esta serie le dábamos un margen de mejora porque, conociendo a sus responsables de Breaking Bad, teníamos claro que ésta mejoraría año tras año, sin embargo esta vez no ha sido así. Nos ha dado una sensación, durante toda la temporada, de que los capítulos estaban rellenos de paja, es decir: sucesos, tramas, información al fin y al cabo, que no nos sirven de mucho una vez vistos, mientras que las historias interesantes avanzaban a fuego muy lento.

La temporada a tenido dos partes fundamentales que esta vez no se han mezclado entre sí, y a día de hoy no sabemos si esto ha sido un error o un acierto. Por un lado tenemos la trama principal de Jimmy en su guerra abierta contra Chuck, aunque más bien es al revés. Por el otro, la historia de Mike (Jonathan Banks) que todos queremos conocer, que nos lleva  puntos de acción y tensión que son los que más nos recuerdan al Heisenberg de Walter White y que estamos deseosos de seguir viendo.


La manía que Chuck tiene a su hermano sigue estando injustificada. Vale, entendemos esos celos porque Jimmy siempre se salga con la suya utilizando todas las tretas a su alcance mientras Chuck utiliza el trabajo duro pero al final del día somos capaces de reconocer que lo único que quiere el pequeño de los McGill es que todos a su alrededor sean felices, incluido su hermano mayor. Esa escena final es muy trágica en muchos sentidos porque es una puñalada sin sentido a una persona que acaba de demostrarte que quiere cuidarte por encima de todo. Estamos destinados a odiar a Chuck como en su día lo hacíamos con Skyler.

Por el camino quedan las idas y venidas de Jimmy en los bufetes que, tal vez, nos ayudan a conocer un poco más al personaje pero, una vez acabada la temporada, vemos que no suponen una información útil para nosotros. La segunda trama importante, la de Mike, tiene cómo eje principal sus negocios con uno de los tenientes del cártel mejicano y posterior guerra abierta con la familia Salamanca, de la que volvemos a ver a todos sus miembros conocidos que tan buenos momentos nos regalaron en Breaking Bad, después de regalarnos uno de los mejores momentos del año al enfrentarse al mismísimo Tuco.


Queremos saber qué es lo que llevó a Jimmy a cambiarse el nombre por Saul Goodman y empezar un negocio de cero, ¿tendrá algo que ver la última escena? ¿Está Mike relacionado con la silla de ruedas de Héctor Salamanca? Son dudas que queremos resolver pero que no deberían rellenar minutos por el camino. Es por ello que esta serie, que nos cuenta los inicios de personajes que ya conocemos, no debería durar más de cuatro temporadas.

Lo mejor: Mike.

Lo peor: El relleno innecesario.

lunes, 14 de diciembre de 2015

MAD MEN Cuarta Temporada


AMC, 2010
Creada por Matthew Weiner
Nota: 8’5

Sí señores, vimos la cuarta temporada a la velocidad de la luz. Nos enganchó, gracias al auge que tuvo la tercera, y nos han atrapado cada uno de sus 13 capítulos.
Como sabemos, nuestra querida agencia cerró sus puertas, y nuestros protagonistas tuvieron que empezar de nuevo en el mundo de la publicidad en una pequeña habitación de hotel. Nunca los comienzos fueron fáciles y esta temporada supone un punto de inflexión para la serie y la vida de todos.

Antes de nada, y esto es lo más destacable de la serie, nos hemos quedado hipnotizados con muchos de sus planos, aumentando su calidad. El silencio impregna la sala, y no hace falta diálogo para saber lo que Don quiere decirle a Peggy o qué sienten Joan y Roger. Hay ocasiones en que los apasionados de las series, aparte de acción, entretenimiento o intriga, necesitamos pequeños toques de arte, y en esta ocasión, Mad Men lo ha hecho a la perfección.


Por otro lado, mucho han cambiado la vida de nuestros personajes, ya no son aquellos
publicistas cuya vida iba sobre ruedas, sino que comienzan a encontrarse con su interior; empiezan a ver más allá de lo cotidiano y la rutina, y sin quererlo ni beberlo se han topado con nuevas situaciones a las que no estaban acostumbrados. En primer lugar, Don nos muestra su parte más humana, quizás con la que más hemos empatizado. Hemos sufrido la muerte de su amiga más íntima, el casi descubrimiento de su escondida vida, y como no, los líos amorosos. No sabemos como afectará su nuevo matrimonio a Don, pero esperamos que pueda llegar a ser feliz, siendo él mismo, sin mentiras, sin estrés.

Y en relación con Don no podemos dejar de lado a Betty, esa que nos enamoró las primeras temporadas y que ahora comienza a ser un personaje odioso, a la que no respetamos. ¿Dónde quedó la Betty que cogió una mañana una escopeta para defender a su familia? Ahora ésta lucha de otra manera, y no nos gusta. Lo que sí han dejado claro los guionistas es el malestar constante que tiene consigo misma, siendo egoísta. 
Sin embargo, Peggy, Peter o Joan siguen luchando por lo que quieren y creen que es justo para ellos mismos. Peggy sabe que hace bien su trabajo, que se esfuerza y es por ello que necesita un reconocimiento, pero no siempre las cosas son como queremos. En nuestra opinión, Peggy es alguien importante para Don, y aunque ella no lo piense así, sí hay pequeñas demostraciones de cariño y reconocimiento por parte de la agencia. Es una nueva etapa para el personaje, tanto a nivel personal como laboral, y nosotros queremos seguir creciendo y luchando con Peggy. Al igual que ésta última, Peter lucha, y no se cansa. Ahora con un bebé en casa, las cosas son de otra manera, pero tiene clara su meta, y quizás empieza a ser quien tiene lo pies más en la tierra de toda la agencia.
No ha sido un año fácil para Sterling Cooper Draper Pryce, lleno de subidas y bajadas; de nuevos socios y otros que se van dejando a la empresa apunto de perderlo todo. Pero al final siempre hay alguien que sabe como jugar y como tirar las cartas, consiguiendo remontar y salir del hoyo.


Esperamos mucho de Mad Men, y ojalá mantengan este buen nivel que han dejado esta última temporada, porque entonces nosotros solo podremos decir cosas buenas de ella.

Lo mejor: los planos de muchas escenas relevantes.

Lo peor: demasiados líos amorosos de Don.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

INTO THE BADLANDS (Piloto)




Cuando sabes que la trama trata sobre un mundo postapocalíptico aceptas que hay pocas probabilidades de que ésta sea buena. Se han hecho cientos de películas y series sobre este tema, y si bien los recursos narrativos son incontables, son pocas las que han terminado gustando y menos las que han sido catalogadas como buenas. Para añadir más jugo al asunto tenemos una zona del mundo llamada Badlands y dividida en siete reinos (sí, se que os suena de algo) liderados por siete barones que a su vez dirigen a una serie de Clippers que son los encargados de formar sus ejércitos. Una sociedad exageradamente machista (a esto nos llevará la evolución) en la que todos quieren gobernar las tierras y las personas de a pie no valen nada. Por alguna razón no explicada las armas de fuego ya no existen en este mundo así que imperan las artes marciales. Sí aún con esto estáis dispuestos a ver el piloto, os advierto, también hay una pequeña dosis de fantasía.


Sunny es uno de los Clippers favoritos de su barón, el más leal y el que más muertes lleva a su espalda. Por supuesto, como buen héroe y protagonista de esta historia se plantea todo lo que le rodea y sueña que escapa de esa prisión a la que llama hogar. Un día rescata a M.K. de sus secuestradores y decide entrenarle para que sea una réplica suya. Pero éste no está dispuesto a esclavizarse a los servicios del barón. Esta sería la sinopsis del piloto. No tiene mucho más. Emplazamientos impresionantes eso sí; un fuerte que ya les gustaría a los de The Walking Dead, un casa preciosa junto a una plantación de amapolas que en su día perteneció al personaje de Don Johnson en Django Desencadenado y un pozo enorme donde se práctica el club de la lucha más grande del mundo entre niños huérfanos. No soy muy fan del cine de artes marciales ni de las series de superhéroes y ésta es una mezcla perfecta de ambas, aunque, increíblemente, más que golpes lo que imperan son huesos rotos, una barbaridad. En algunas escenas de lucha roza el ridículo. Y luego está la fantasía… De eso mejor no comentar nada, pero es lo que nos ha echado para atrás finalmente. La nueva serie de AMC contará con seis episodios en la que de momento es su única temporada.


Normalmente nos sentimos un poco superiores a este tipo de entretenimiento, si bien es cierto que si te lo tomas simplemente como tal puede ser que resulte una serie entretenida para ver con amigos y reírte de las fantasmadas que son las peleas de giros y saltos imposibles. Yo sigo una serie así, que muchos ya conocéis, llamada Banshee, y aunque no estoy orgulloso de seguirla, la disfruto como pocas.


Conclusión: No entra en nuestros planes.

sábado, 10 de octubre de 2015

MAD MEN Tercera Temporada


AMC, 2009
Creada por Matthew Weiner

Nota: 7’5


Nos encantó la primera temporada de Mad Men, la segunda pegó un leve bajón, y aunque al principio la tercera temporada no fue de lo más excitante, tenemos que decir que ha dado mucho juego.

La vida de nuestros protagonistas comienza a dar pequeños giros, inesperados, que nos dejan más de una vez con la boca abierta. Nuevos inversores llegan a Sterling Cooper, poniendo todo patas arriba. Despidos, nuevas estrategias, puestos inventados con el intento de motivar y diferentes arreglos que al final no traerán nada bueno. Al final, ante las locuras británicas, Sterling, Cooper y Draper crean su propia agencia de publicidad, con caras que conocemos, como Peggy, Pet y la secretaría más discreta, Joan.

Don Draper debe hacer frente a la revolución que está sufriendo su vida, con el nacimiento de su tercer hijo, la mudanza de su suegro a casa, o una Betty que comienza a distanciarse y que dará mucho que hablar. Don se ha mantenido constante en su vida, parece que no aprende nada de la segunda temporada, manteniendo sus “escarceos”, bebiendo demasiado, y trabajando por ganar cuentas importantes para la agencia.


Pero hablemos de alguien que tiene mucho que decir, y es que nuestra querida Betty lleva poniendo los pies en el suelo desde la segunda temporada, que comienza a conocer a su marido, porque si algo nos ha quedado claro en esta temporada es que todos, de una manera u otra, conocían a Don más que Betty. La infelicidad de nuestra rubia favorita está presente durante estas tres temporadas, y solo era necesaria la entrada en su vida de una tercera persona, Roger, capaz de darle un vuelco a su vida, y así ha sido. Betty marca punto y a aparte en la familia Drapper, dejándonos a todos con un extraño sabor de boca. Y es que la familia Drapper se ha roto, y no sabemos que camino tomará, con tres hijos en común, un Don destrozado y una Betty que comienza una vida nueva.

Pero nuestros personajes secundarios no se han quedado nada atrás. Peggy comienza a exigir, a darse cuenta de el potencial que tiene, y además encuentra un amor inesperado. Quizás Joan haya sido el personaje que más pena nos ha dado, ya que ha intervenido en pocos episodios, y como vemos, su vida no es la esperada con su marido médico. La agencia se ha desmoronado, han sufrido con la muerte del presidente Kennedy, que también representó la serie, y viven los momentos donde la lucha del pueblo negro.


Lo que está más que claro es la increíble representación que hace Mad Men de las circunstancias sociales y económicas de la época, creando una serie digna de mención, y eso que nos queda mucho todavía. Así pues, y sin más dilación, nos adentraremos en una cuarta temporada con muchas ganas, al contrario que nos pasó con la segunda temporada. Mad Men nos va a dar muchos buenos, y malos, ratos, y nosotros estamos aquí acogiéndola con las manos abiertas, esperando que nuestros publicistas cuentes sus vidas, viendo como Coca-Cola crece, los Hoteles Hamilton o diferentes empresas que son tan bien representadas.

Lo mejor: Betty, siempre.

Lo peor: inicio de temporada, demasiado lento e incluso aburrido.

lunes, 20 de abril de 2015

THE KILLING Tercera Temporada



AMC, 2013
Creada por Venna Sud


Nota: 4


Tras ver las dos primeras temporadas, ya comentamos en su correspondiente crítica que sentíamos un amor-odio por esta serie. Pues bien, ese “amor” se ha acabado del todo. Como ya sabemos la serie está basada en la danesa Forbrydelsen y tras acabar sus primeras temporadas en las cuales se inspiraba, AMC decidió no renovarla en Julio de 2012, sin embargo, unos meses después, tras un acuerdo con FOX se firmó por esta tercera temporada que empezaría de cero su trayectoria, olvidando por tanto el famoso caso de Rosie Larsen.

Esta temporada se nos presentaba con nuestra pareja protagonista separada ya que Linden ha dejado su labor como detective para llevar una vida más tranquila, alejada de los problemas que su puesto le causaba. Holder, por otra parte, parece estar haciéndose un nombre en la comisaría junto con su nuevo compañero. Es aquí donde empezamos, Holder escoge un caso al que no ha sido asignado sobre la desaparición de chicas jóvenes sin hogar que ejercen la prostitución y al llevar la investigación descubre que existen coincidencias entre éste y un caso que llevó Linden años atrás y por el cual ya se condenó a un preso a muerte.

Este preso es Peter Saarsgard (Jarhead, An education) y es una de las incorporaciones a la serie que nos alegraban por su talento, junto con otros como Elias Koteas. Talento que no ha sido aprovechado correctamente. El primero porque interpreta a un preso que aunque inocente hace todo lo posible porque se crea de él que es culpable, y no sólo eso, sino que siente tener parte de la culpa de alguna manera y para ello trata de demostrar repetidas veces que es una mala persona, pero es un talento mal aprovechado, porque sigue un línea temporal paralela al hilo de la serie que nos promete continuamente un punto de unión o un desenlace a la altura que nunca llega. En otras palabras, es un personaje que en principio nos aporta mucho, pero que una vez finalizada la temporada aceptamos que ha sobrado completamente, hubiéramos entendido todo bien sin él.


Siguiendo con nuestros protagonistas, ambos se ven envueltos en la trama de las desapariciones que desemboca en la aparición de una veintena de cadáveres, que nos mete de lleno en ese mundo que en ocasiones se pasa de turbio para nosotros. Así que volvemos a ver a Linden (Mireille Enos) derrumbarse una y otra vez por lo atormentado de su pasado y a Holder (Joel Kinnaman) cruzar la línea de lo correcto en varias ocasiones para atrapar al asesino. Lo que se le daba bien a esta serie en las temporadas anteriores lo sigue explotando en ésta, un sinfín de sospechosos que vamos descartando capítulo a capítulo para descubrir que quien tan bueno nos parecía al principio resultaba no serlo. Esta técnica está bien usarla una vez pero no deja de ser un recurso fácil y termina cansando.

Hay que añadir que aunque no nos ha gustado nada, en EE.UU. fue aclamada por la crítica por saber reinventarse, a nosotros esta reinvención no nos gustó y parece que al público tampoco porque AMC volvió a cancelarla para que unos meses después Netflix la rescatara para una cuarta temporada que no nos atrae pero que acabaremos viendo y comentando aquí.

Lo mejor: Holder.

          Lo peor: Que no nos gustó este nuevo ambiente y la trama ya cansa.

miércoles, 8 de abril de 2015

BETTER CALL SAUL Primera Temporada



AMC, 2015

Creado por Vince Gilligan y Peter Gould


Nota: 7

Es cierto que el piloto nos había dejado un poco fríos y que temíamos que esta serie se quedase en un mero proyecto con encanto muy a la sombra de su serie madre, Breaking Bad. Y no podíamos estar más equivocados, Better Call Saul tiene una identidad propia, le costó tres episodios arrancar con fuerza pero ya vuela en solitario, tal vez no deberíamos (aunque lo haremos) compararla demasiado con su antecesora pero, al igual que ésta, es una serie que se ha marcado una muy buena primera temporada, que ha ido mejorando capítulo a capítulo y que tiene todas las papeletas para mejorar el año que viene.


La serie, como todas a estas alturas sabemos, parte de la premisa de conocer los orígenes del abogado Saul Goodman desde seis años antes de empezar a colaborar con Walter White. Nos narra los comienzos de éste, desde ser un simple repartidor de correo en el buffet de su hermano Chuck (hemos de recordar, para quien aún no haya visto nada, que Saul no es su nombre real, sino James ‘Jimmy’ McGill), como gracias a su verborrea consigue escaparse de más de un aprieto en los que él mismo se ha metido y poco a poco se introduce como abogado de segunda, primero cogiendo todos los casos que nadie quiere y por los que le pagan una miseria, y más adelante trabajando con ancianos de cara a sus testamentos.

Tal como advertíamos en nuestra crítica del primer episodio, nos daba cierto miedo el tono que utilizara la serie. Ya nos había advertido Vince Gilligan hace varios meses que sería principalmente un drama con toques de comedia negra, eso lo que esperábamos y lo que representaba Saul en Breaking Bad. Pero tras ver el inicio de temporada nos chirriaban algunos personajes y escenas que rozaban la caricatura y desplazaban la serie a una comedia negra estilo Fargo. Estos personajes podrían ser los gemelos de las estafas, el matrimonio del fraude o la misma mafia mexicana. Por otro lado la labor dramática de los protagonistas, tanto Rhea Seehorn como Michael McKean es impecable, dando vida a una abogada con un pasado incierto con nuestro protagonista que quiere lo mejor para él o su propio hermano que sufre un trastorno que no le permite acercarse a campos electromagnéticos, respectivamente.

Mención a parte merece el actor protagonista, Bob Odenkirk, que vuelve a interpretar un papel único y que le encaja como anillo al dedo. Otro de los puntos a destacar es la historia paralela que nos cuentan de Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks), el cual se hizo muy querido en BB. Es, también, una historia de comienzos, y es que aunque ambos protagonistas se conocen desde el primer capítulo queremos saber qué lleva a este policía retirado a trabajar en el lado oscuro de nuestro abogado preferido, con permiso de Alicia Florrick.

La serie engancha, como lo hacía su predecesora, aún siguiendo la fórmula de capítulos lentos pero intensos. También utiliza esos primeros minutos de cada episodio para contarnos a modo de flashbacks como Jimmy pasó de ser un simple estafador a tratar de ganarse la vida “honradamente”. Puede que parezca que un 7 es poca nota para esta temporada pero tiene mucho margen de mejora si comparamos qué nos parecieron la quinta y primera temporada de Breaking. Jimmy McGill a.k.a. Saul tiene un carisma que nos encanta, queremos lo mejor para él aún sabiendo que nunca será un gran abogado ni trabajará en una gran compañía, pero queremos saber cuales son sus progresos para llegar a donde una vez vimos que estaba, representando a dos traficantes de poca monta sin ningún tipo de escrúpulo.

Lo mejor: Un gran conjunto de personajes principales.


Lo peor: Los cambios bruscos entre drama y comedia.

martes, 24 de marzo de 2015

MAD MEN Segunda Temporada


AMC, 2008

Creada por Matthew Weiner

Nota: 6

Muchos seguidores de la serie nos habían avisado del leve bajón que hacía Mad Men en su segunda temporada, incluso éstos decidieron dejarla en stand by. Pero ante una primera temporada grande e interesante a partes iguales, ¿cómo esperar una segunda que bajara tanto el nivel?

            Pues sí, nos adentrábamos en esta temporada llenos de ganas y entusiasmo pero a partir del segundo capítulo todo se vuelve monótono y sin chicha, salvando determinados capítulos. No es que haya sido una temporada imposible de ver, ya sabemos cual es el argumento y tiempo de Mad Men, no podemos pedir que aparezcan zombies de repente, pero sí es verdad que nos ha faltado ese algo en lo que agarrarnos y nos tenga pendientes de la pantalla, como pasaba esa primera temporada con la vida de nuestro protagonista o la angustia e infelicidad de Betty. No es hasta mitad de la temporada, cuando Betty descubre una parte de la personalidad de su marido y solo una de las muchas infidelidades, donde la serie comienza a tomar color. Vemos a un Don Draper preocupado, consciente de sus errores; y a una esposa dolida, al pensar durante años que tenía el marido perfecto, ese incapaz de engañarla y que se presentaba en casa con bonitas flores y anillos extravagantes. Para nuestro gusto, las historias amorosas de esta temporada de Don han carecido de sentido alguno. En primer lugar con la mujer de ese nihilista cómico, Jimmy Barret, que pone patas arribas todo aquello que toca y que por lo que vemos solo Don sabe controlar; y luego una joven chica nómada de familia liberal que conoce en el viaje de trabajo que realiza con Pete a California. Quizás estos últimos capítulos son lo que menos han captado nuestra atención, aunque los guionistas nos han dejado ver un poco más sobre la vida pasada de Don, quién era, como conoció a Betty y cual es la base para intentar comprender al Don del presente. Pero como ya he dicho, sin chicha donde agarrarnos.


            En cuanto  a nuestros actores secundarios, vemos esa evolución de Peggy, tan callada pero que avanza poco a poco en un mundo de hombres donde diferenciarse es mucho más fácil con un buen escote. Pero ella trabaja y sabe cuál es su meta y lo mucho que le va a costar. Esperamos mucho más de Peggy de lo que nos dejó la primera temporada y que en este blog criticamos y  calificamos como lo peor de dicha temporada; hablamos del inesperado embarazo de nuestra redactora favorita, que nos dejó estupefactos y no para bien. Poco más nos han contado esta temporada sobre el tema, solo esa extraña relación que mantiene con el Padre Gill, que intenta salvarla de sus pecados.  Esperamos que la siguiente temporada Peggy tenga el reconocimiento que se merece en el mundo de la publicidad.



            Y continuando con el mundo de la publicidad, Sterling Cooperan apuesta por un nuevo modelo de publicidad, un punto de inflexión ante los nuevos acontecimientos, por lo que no sabemos que pasará con Don, ni con la nueva fusión que se produce. 

            Nuestros personajes avanzan; Joan ha encontrado a su futuro esposo, un apuesto médico con dinero, pero que luego parece no ser lo que todos esperábamos, como vemos en la escena en el despacho de Don.  Aunque hay una nueva secretaria que dio juego al principio de la temporada y se quedó con el papel que otras muchas jóvenes de la oficina habían tenido: ser la amante de Roger, que decide finalmente divorciarse de su mujer. Ya empezamos a conocer a éste mujeriego, así que solo la tercera temporada nos puede dar las respuestas que buscamos acerca de su sinceridad y voluntad para dejar a su mujer.

            En general, la segunda temporada de Mad Men “le ha faltado sal”, y ha tenido que recurrir a otro embarazo para que tengamos ganas de una tercera temporada. Quizás las cosas son más fáciles de lo que los guionistas intentaban. Queremos conocer el mundo de la publicidad de una gran manzana, y queremos conocer y vivir con nuestros personajes, pero queremos algo más, y sobre todo, explicaciones ante determinas tramas.

            No sabemos que nos deparará la tercera temporada, aunque esperamos que mucho más que ésta última. Mientras nosotros vemos la siguiente temporada muchos estarán viendo los últimos capítulos de una serie que espero que entren en nuestro Top 10, pero que debe cambiar determinadas cosas que aparecen en la segunda temporada.

           Lo mejor: el juego publicitario.


           Lo peor: las historias de Don.

sábado, 14 de febrero de 2015

BETTER CALL SAUL (Piloto)



El pasado día 8 de Febrero era un día apuntado con letras de oro en la agenda de todos los fans de Breaking Bad y de seriéfilos en general ya que suponía el estreno de éste, su spin-off. Tal es así que la serie fue el mejor estreno por cable de la historia en EE.UU. con 6.900.000 espectadores. Centrado en el personaje más cómico y con una personalidad caracterizada por su falta de moral donde todo vale por ganar dinero sabíamos que nos contarían los inicios de Saul Goodman (Bob Odenkirk) hasta llegar a cuando lo conocimos hace seis años.

          El inicio del piloto es fantástico, dirigido por el propio creador Vince Gilligan, con unas escenas en blanco y negro donde nos encontramos con un Saul dependiente de una bollería haciendo unas tareas rutinarias y sintiéndose incomodo ante la mirada constante de un hombre corpulento desde una mesa del establecimiento. Después asistimos a su llegada a casa donde saca de una caja una cinta de vídeo y empieza a ver los anuncios televisivos del popular abogado Saul Goodman; entendemos que esto ocurre tras finalizar Breaking Bad, donde para quien no recuerde, Saul iniciaba una nueva vida cambiando su nombre cual protección de testigos.


Atención, posibles spoilers a continuación.

        Con la vuelta del color a la serie asistimos a los inicios de Saul, cuando se llamaba James McGill. Éste es un abogado mediocre que acepta cualquier tipo de caso con tal de ganar algo de dinero. Vive a la sombra de su hermano, un gran abogado dueño de un bufete importante pero incapacitado “temporalmente” por un aparente problema mental. Ambos viven en una gran casa pero sin poder hacerse cargo del agua o la luz.

El primer episodio es una constante de momentos incómodos, véase el intento frustrado de aparcar en el parking de los juzgados con cameo incluido de Mike (Jonathan Banks), para demostrarnos lo desastroso de la vida de nuestro protagonista, y momentos de vergüenza ajena como la historia de Jimmy “El Resbalones” o todo lo acontecido con los gemelos skaters, para acabar el piloto con un personaje que con una sola mirada nos hace temer lo peor como es Tuco.

  El segundo episodio, que se emitió de forma excepcional un día después, mejora considerablemente la calidad de la serie ya que asistimos a lo que queríamos ver sobre Saul, es decir su facilidad de palabra y sus estrategias para convencernos de que lo que él propone aunque loco es lo más cuerdo que se puede hacer. Para ejemplo la conversación con Tuco sobre el castigo que debían recibir los gemelos. Especial atención merecen las escenas del final donde asistimos a la necesidad del abogado de progresar y como a fuerza de trabajo va alcanzando sus objetivos.

          Fin de los spoilers.

De lo que no hay duda es que Better Call Saul tiene su propio estilo, ha sabido distanciarse de su serie raíz, aunque obviamente como hemos visto en estos dos episodios contaremos con un gran número de guiños a modo de personajes o localizaciones que harán las delicias de los fans, así como la forma de dirigir propia de la serie, con esa utilización de cámaras (POV). El mayor problema a largo plazo no es que la comparen con Breaking Bad sino con Fargo, y no por compartir al actor sino por ese tipo de humor en el que nos hacen ver a los personajes como personas no muy capaces. El claro ejemplo son estos dos hermanos estafadores que llenan gran parte del metraje en el inicio de la serie. De la misma manera que su antecesora, Better Call Saul tiene todas las papeletas para ser una serie que mejore con el tiempo a raíz de la evolución de sus personajes por lo que estaremos al tanto de todo lo que pase con nuestro querido abogado.


La frase: Soy el 1 en tu marcación rápida, al lado de tu camello.


Conclusión: Veremos temporada completa.

lunes, 1 de diciembre de 2014

MAD MEN Primera Temporada

Creador: Matthew Weiner


Productora: AMC



Nota: 8 





Lo sé, llegamos bastante tarde a Mad Men. Se estrenó en 2007, y ahora se ha confirmado que su séptima temporada será la última, pero todavía nos queda camino hasta ahí. Su nombre es un término, como vemos en su piloto, que comenzaron a utilizar los publicistas de la época para referirse a ellos mismos.  Mad Men es considerada una de esas series que todo seriéfilo (y no tan seriéfilo) debe ver, y es que tiene todos los componentes necesarios para ser una gran serie, además  de que su creador fue guionista en la  gran obra de arte “Los Soprano”. Para entenderla y poder disfrutar al 100% de ella es necesario ubicarnos en su contexto social.

Estamos en los años 60 en EEUU, en la agencia de publicidad Sterling Cooper en la Avenida de Madison, en Nueva York, donde descubrimos las vidas de nuestros personajes,  que reflejan la sociedad de la época, caracterizada por las diferencias de género y las relaciones de poder. Hablamos de la ciudad del whisky, los amantes, las máquinas de escribir, el tabaco (y mucho)  las amas de casa y la doble moral.  Si algo destaca de Mad Men es su ambientación, tan cuidada, realista y natural; es un guión complejo y lleno de detalles a tener en cuenta, además de un vestuario más que perfecto, acompañado de actores que aunque no son muy conocidos, son capaces de traducir la época que se respira. Es criticada por muchos por su lentitud, pero quizás eso sea su punto fuerte, y de ahí su realismo, característico de otras series como A dos metros bajo tierra.

 Pero nuestro personaje protagonista es Don Draper (Jon Hamm); ese apuesto director creativo, que durante los primeros episodios de la temporada parece tener una vida perfecta, con una mujer preciosa y unos hijos maravillosos, pero no es oro todo lo que reluce. Conforme pasa la temporada el personaje nos deja conocer sus secretos y sus amantes,  muestra poco a poco su historia, e incluso sufrimos con él.  Pero no pasa desapercibida su esposa Betty Francis (January Jones), tan dulce que parece no ser capaz de matar  una mosca, pero en una escena nos deja ver su parte más salvaje, sorprendiéndonos disparando con un rifle a las palomas de su vecino, con un cigarro en la boca cual mafiosa se tratara. Pero si algo nos llama de ella es lo insatisfecha e infeliz que está con su vida, y con ella misma.



La mujer tiene un papel característico en la agencia, y como no, en la sociedad en general. Secretarias acostumbradas a ser amantes de sus jefes, amas de casas felices donde casarse y tener hijos es el mérito de sus vidas, y otras como Peggy Olson (Elisabeth Moss), secretaria de Don, amante de Pete Campbell, que muestra la otra cara del mérito y el ascenso en una empresa donde el hombre tiene un papel protagonista.

Y disfrutamos de la publicidad, de las reuniones debatiendo el producto, la propaganda, como Don gana clientes cuando los creíamos perdidos, los mecanismos de venta y persuasión, además de  ver los cambios políticos de la época como la proclamación del presidente Nixon. 

Los personajes segundarios tienen un papel característico e importante en la serie a la hora de enseñarnos esa doble moral, como es Peter Campbell (Vinvent Kartheiser) , un niño rico que intenta tener todo lo que quiere  cueste lo que le cueste, además de arrogante y  desleal. Por otro lado está Joan Holloway (Christina Hendricks), que representa la secretaría modelo de la época, tan lista y discreta para todos los asuntos de la empresa, y amante Roger Sterling (John Slattery) socio de la agencia y amigo de Don.


Una primera temporada de contacto, de conocer a los personajes y familiarizarnos con ellos. De empezar a vivir sus vidas y echarlos de menos cuando terminan las temporadas. Hay grandes escenas, como la celebración para Peggy en el PJ Clarke al ser aceptada su primera campaña publicitaria, bailando todos al ritmo del rock &roll de Chubby Checker, sonando en el toca discos. 

Pero nos acercamos al final de la temporada y, nos quedamos conmocionados con Peggy, dando a luz y dejándonos con muchas preguntas sin responder. Pero si hay una escena que se ha llevado nuestra admiración ha sido ese final de temporada, con Don entrado a su casa, sentándose en las escaleras solo, sin nadie, mientras suena “Don’t Think Twice, It’s All Right” de Bob Dylan, terminando una temporada genial, llena de detalles que esperamos que no se pierdan en la siguiente, y queriendo más de una época tan cercana a la nuestra pero tan lejana a la vez. 

Lo mejor: el ambiente de la serie
Lo peor: la última escena de Peggy


“El día que firmas con un nuevo cliente, es el mismo día en que empiezas a perderlo”